La saturación de El Prat y las obras en Barajas desplazan la demanda a destinos mediterráneos
El colapso turístico de Mallorca y las Canarias impide la llegada de más visitantes a las islas
Ryanair reasigna su flota a la costa tras salir de Galicia, Asturias y ciudades medianas
EL ECONOMISTA - VICTOR DE ELENA - 4 de Mayo de 2.026
El crecimiento del tráfico aéreo en España se mantendrá en los próximos años, pero cambiará de patrón. Las previsiones de Aena para el periodo 2027-2031, fijadas en el tercer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III), anticipan una moderación en el aumento de pasajeros -hasta alcanzar los 346,6 millones al final del ciclo, con un alza media anual del 1,3% frente a los 321 millones a cierre del 2025- acompañado de una redistribución de la demanda que sitúa a los aeropuertos del Mediterráneo como principales beneficiarios. Frente a los dos grandes hubs, Madrid y Barcelona, que seguirán creciendo pero con limitaciones; y a los destinos insulares, condicionados por su capacidad turística, serán aeropuertos como Málaga, Alicante o Valencia los que concentren buena parte del incremento de pasajeros en términos absolutos.
El caso más destacado se da en Málaga. Aena prevé que el aeropuerto de la Costa del Sol reciba 30,8 millones de viajeros en 2031, lo que supondría inyectar 6,1 millones de pasajeros adicionales a los 26,7 millones con los que cerró el 2025. El avance equivale a un crecimiento medio anual del 2,2% en los próximos seis años, muy por encima de la media del sistema. Alicante-Elche seguirá una senda similar, con un incremento de 19,5 a 22,3 millones de pasajeros, es decir, 2,8 millones adicionales, mientras que Valencia crecerá en torno a 1,7 millones de pasajeros, desde 11,8 hasta 13,5 millones. Ambos aeropuertos presentan ritmos de crecimiento del 1,6% para el período 2027-2031, también superiores al promedio nacional.
El comportamiento de estos tres aeródromos contrasta con el de los principales nodos del sistema. Madrid-Barajas seguirá siendo el mayor aeropuerto de España y uno de los que más crezca en términos absolutos: sumará 5,1 millones de pasajeros hasta rozar los 73,3 millones en 2031, tras cerrar 2025 con 68,2 millones. Sin embargo, su crecimiento anual será del 1,2%, condicionado por las obras previstas.
Más significativo es el caso de Barcelona-El Prat. El aeropuerto, que ha superado ya su límite teórico de tráfico -situado en 55 millones, alcanzó los 57,5 millones a cierre de año-, seguirá creciendo hasta alcanzar los 60,2 millones. Sin embargo, su crecimiento medio anual será del 0,7%, el más bajo entre los grandes aeropuertos, reflejando la saturación de su capacidad y la dificultad para absorber nueva demanda en franjas horarias clave.
Otras instalaciones a la baja son los aeropuertos insulares, muy afectados por el colapso turístico de sus territorios en temporada alta. Palma de Mallorca, que tras su reforma cerró 2025 con 33,8 millones de pasajeros, crecerá en otros 1,9 millones hasta alcanzar los 35,7 millones, con un avance medio del 1%, similar al que registrará Menorca. Sólo Ibiza, con un crecimiento medio anual del 1,5%, se sale de esta línea.
Por su parte, los principales aeropuertos canarios -Gran Canaria, Tenerife Sur o Lanzarote- registrarán incrementos de en torno al 1%-1,3%. Aena ya incorpora en sus previsiones los límites de capacidad alojativa de estos destinos, lo que restringe el potencial de expansión.
Las estimaciones de Aena, elaboradas a partir de modelos econométricos que combinan variables macroeconómicas y demográficas con ajustes operativos por aeropuerto, apuntan a que el impulso vendrá del tráfico internacional, que crecerá un 1,4% anual, frente al 1% del mercado nacional.
El segmento doméstico lleva meses mostrando claros signos de agotamiento. Aunque sigue representando más del 30% del tráfico, su peso ha ido cayendo en las últimas décadas por la expansión de la alta velocidad ferroviaria, de modo que su crecimiento será limitado en los próximos años. Desde su liberalización en 2021, la cuota del avión en las rutas en competencia con el tren ha caído del 24% al 15%. Aena reconoce que el ferrocarril ha duplicado viajeros respecto a niveles prepandemia, mientras los vuelos domésticos no han recuperado sus cifras.
Este cambio afecta especialmente a los aeropuertos con mayor dependencia del tráfico nacional. Por el contrario, los que tienen una mayor exposición al turismo internacional -como los del Mediterráneo- se beneficiarán de la fortaleza de los mercados emisores europeos. El tráfico intraeuropeo, que ya representa cerca del 58% del total, seguirá tirando del turismo en España. Reino Unido, Alemania, Italia y Francia concentran buena parte de la demanda y a los que se suman la recuperación y expansión de rutas de largo radio, especialmente hacia América y Asia-Pacífico.
A este contexto de demanda se añaden factores operativos que limitan el crecimiento en determinados aeropuertos. Las obras previstas en infraestructuras clave, la introducción de nuevos sistemas de control fronterizo como el Entry/Exit System (EES) o la falta de capacidad en determinadas franjas horarias reducen la flexibilidad de los grandes hubs. Además, los problemas en la cadena de suministro de aeronaves y motores están ralentizando los planes de expansión de las aerolíneas.
En este escenario, las decisiones de las compañías aéreas comienzan a reflejar la misma tendencia que anticipan las previsiones de Aena. Ryanair, principal operador en España con más del 21% del tráfico, ha reordenado su capacidad en los últimos meses, reduciendo presencia en aeropuertos regionales y en Canarias para trasvasarla a los grandes destinos turísticos del Mediterráneo.
La aerolínea ha retirado aviones de A Coruña, Santiago, Vigo, Asturias, Valladolid, Jerez y Tenerife Norte y recortado más de tres millones de asientos en estas zonas. Pero la mayor parte de esa capacidad se ha redistribuido hacia Málaga, Alicante y Valencia. La programación de esta temporada de verano (abril-octubre de 2026) confirma este movimiento. En Málaga, Ryanair ha anunciado cuatro nuevas rutas, más de 50 frecuencias adicionales y un aumento de capacidad del 8%, además de ampliar su base hasta 20 aviones. En Alicante ha incorporado nuevas conexiones con Alemania, mientras que en Valencia ha lanzado una nueva ruta con Rabat.
Su lógica pasa por concentrar capacidad en aeropuertos con mayor demanda, mayor ocupación y mejores retornos por pasajero. De esta forma, maximiza la utilización de la flota en destinos con mayor atractivo turístico. El propio CEO de Ryanair, Eddie Wilson, ha anticipado que el crecimiento en España será más limitado en los próximos años y ha señalado que la capacidad tenderá a concentrarse en aeropuertos con amplio peso del 'sol y playa'.
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