La Ley Balear de Cambio Climático exigirá que las alquiladoras cumplan con la obligación de contar con un porcentaje de vehículos eléctricos en su flota del 0,6 y un 2% en sus compras a partir del próximo año 


EL MUNDO - JOSÉ LUIS SANZ - Viernes 15 de Noviembre de 2019

No por mucho madrugar amanece más temprano. Uno de esos dichos populares que encierra tanta sabiduría y que ilustra a la perfección la percepción de la Ley Balear de Cambio Climático. Y es que, por continuar con el refranero español, las prisas no son buenas consejeras, algo de lo que el Govern comienza a darse cuenta.

En un momento en el que la fiebre de la electrificación del parque de vehículos se ha extendido, Baleares no podía quedarse al margen y planea arrancar este mandato el 1 de enero de 2020 bajo unas obligaciones que demuestran no solo cierto desconocimiento de la operativa de sectores clave en las Islas, como es el rent a car, sino del propio día a día de los habitantes del archipiélago. Tal vez por el empeño de querer solucionar rápidamente los problemas de contaminación, lo que puedan llegar a conseguir sea precisamente el efecto contrario.

Se señala a las alquiladoras como las responsables de masificar las carreteras en las Islas y de causar la congestión del tráfico, cuando solamente representan el 11% del parque total de Baleares, según un informe de Meteoclim encargado por el propio Govern, quien, sin embargo, exige que a partir del próximo año cumplan con la obligación de contar con un porcentaje de vehículos eléctricos en su flota del 0,6 y un 2% en sus compras.

Se carga contra el rent a car pasando por alto que en los últimos años (desde 2000 a 2018) se ha producido un aumento demográfico en el archipiélago del 43%, según el INE, que ha traído consigo un crecimiento del parque móvil privado, a lo que se ha sumado el repunte de los precios de la vivienda, que solamente en el primer trimestre del año aumentaron un 7,3%, lo que ha obligado a muchas familias a vivir alejadas de los núcleos educativos, profesionales y empresariales.

Todo ello, unido a una falta de un transporte público que cubra todas las necesidades de los baleares, provoca que todos los días estén en circulación multitud de vehículos privados que hacen su trayecto habitual para dejar a su hijo en el colegio o para acudir a su puesto de trabajo. ¿Qué otra opción tienen?

Por ejemplo, en Mallorca no hay posibilidad de llegar hasta el polígono de Son Oms en transporte público, al lado del aeropuerto, otro destino clave sin una buena conexión más allá del coche. De igual manera, no existe el concepto de bonobús ni hay una tarjeta que te permita coger todos los tipos de transporte de la isla, aunque sea zonificada. Existe una tarjeta ciudadana que se puede solicitar solo en algunos puntos y con más de una dificultad, como el papeleo de aportar certificados de empadronamiento y algún otro documento, y no vale para todos los tipos de transporte, además de que no se puede utilizar en toda la isla. Parece, por tanto, que el verdadero problema no está en los vehículos de alquiler.

A esto se añade el agravante de que, mientras se exige un porcentaje de vehículos eléctricos a las flotas y las compras de las alquiladoras, no hay puntos de recarga suficientes en el territorio, siendo Baleares la novena comunidad con menor penetración de vehículo electrificado y de desarrollo de infraestructura de recarga, según datos de Anfac del segundo trimestre del año. Además, no podemos pasar por alto que los fabricantes necesitan tiempo para poder lanzar una mayor oferta de vehículos eléctricos que garantice la transición, lo que no ocurre de la noche a la mañana.

Con todas las cartas sobre la mesa, parece evidente que se ha tenido demasiada prisa y que lo que se necesita ahora es más tiempo. Desde Aneval ya hemos pedido al Govern una exención de un año en la aplicación de las exigencias de la Ley de Cambio Climático, una medida necesaria para que todos los actores implicados puedan cumplir con las obligaciones marcadas en el escrito y que, de no alterarse, comenzarán ya en 2020, en apenas unos meses. Todo ello si finalmente el Gobierno central no revierte estos planes, ya que podría desde hacer pequeños cambios en el documento hasta modificar las fechas de entrada en vigor de las prohibiciones si no llega a un acuerdo con el Ejecutivo balear acerca de la constitucionalidad de la Ley de Cambio Climático.

La descarbonización del parque es necesaria y compartida, pero el Govern balear debe meditar si realmente las medidas adoptadas y los plazos impuestos en relación a la electrificación de las flotas de rent a car son lógicas y realistas. Si es que al final, no por mucho regular se electrifica el parque más temprano.

José Luis Sanz es director corporativo de Aneval, la asociación de las cinco grandes compañías de rent a car.


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EL MUNDO

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